Suena y no puedes cogerlo
Estás debajo de un fregadero, en un cuadro eléctrico o en un tejado. El teléfono suena y no hay manera. Para cuando lo ves, han pasado dos horas.
Para fontaneros, electricistas, instaladores y reformas
Cuando estás en la obra no puedes contestar, y quien llama no espera: llama al siguiente. Cogemos esa llamada por ti, te mandamos el recado por WhatsApp y le escribimos a él para que no se vaya a otro.
Esto no es una lista de problemas de manual. Es lo que cuenta cualquier autónomo de oficio en cuanto se le pregunta.
Estás debajo de un fregadero, en un cuadro eléctrico o en un tejado. El teléfono suena y no hay manera. Para cuando lo ves, han pasado dos horas.
Una avería no espera. Si no contestas, llama al siguiente de la lista de Google. Y el siguiente sí lo coge.
Las llamadas perdidas no dejan factura. Nadie las cuenta, así que el agujero no aparece en ningún sitio — solo en el mes que viene menos flojo de lo que esperabas.
Terminas el trabajo, cobras y te vas al siguiente. Pedir la reseña se queda para «luego», y luego no llega nunca. Mientras, el de al lado tiene cuarenta y tú nueve.
La cuenta
9.360 €
Es lo que se pierde al año un fontanero que deja escapar tres llamadas a la semana, con un encargo medio de 200 € y contando que solo una de cada tres habría sido trabajo. Son cifras cortas a propósito: si pierdes más, la cuenta sube sola.
Hacer la cuenta con mis númerosNo hace falta dejar ningún dato para ver el resultado.
Marcas tres códigos en tu móvil, los que te damos. Tu número no cambia y no tienes que decirle nada a nadie. Cuando no cojas una llamada, entra aquí.
Se graba el recado, se transcribe y te llega por WhatsApp en segundos: quién ha llamado, su número y qué necesita. Sin escuchar buzones.
Recibe un WhatsApp diciendo que has visto su llamada y que le devuelves en cuanto puedas. Eso es lo que impide que llame al siguiente.
Lo primero es dejar de perder llamadas. Lo demás viene después, y solo si te hace falta.
Se le pide la reseña al cliente en el momento justo, cuando acabas de terminar y está contento. Y las que llegan se responden todas, con un texto que tú apruebas antes de publicar.
Te la enseñamos montada con tu nombre, tus servicios y tus reseñas reales de Google. Si te gusta, se publica. Si no, no has perdido nada.
Cada semana buscamos los negocios de tu zona que necesitan lo que haces —comunidades, administradores, empresas— y te los dejamos con teléfono y, cuando lo publican, correo. Si quieres, les escribe desde tu número.
Lo mismo, contado para el tuyo: a quién ofrecerte y por qué.
No. Sigues con el tuyo. Solo se desvían las llamadas que no coges, y eso se hace marcando tres códigos en tu propio móvil.
Lo pausas desde el móvil cuando quieras. No hay permanencia ni penalización por parar.
No habla con nadie: oye tu locución —grabada con tu voz si quieres— y deja el recado. El WhatsApp que recibe después lo escribe el sistema, pero dice lo justo: que le has visto y que le llamas.
Sí. Cada línea va por separado, con su número y sus avisos, así que sabes a quién llamaron y quién tiene que devolver la llamada.
El alta es el mismo día. Lo que marca el ritmo es que marques los códigos de desvío: a partir de ahí, la primera llamada que entre ya queda registrada.
La calculadora son tres preguntas y no pide datos. Si el número te duele, hablamos.
Sin permanencia · Tu número no cambia · Lo pausas cuando quieras